Contratos y acuerdos

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Modelos para ordenar la conversación

Estos modelos sirven para ordenar una conversación de negociación y dejar constancia de lo acordado. Cópialos a tu procesador de texto, llena los espacios y ajusta lo que necesites.

Nota importante. Un acuerdo orienta la conversación, pero no es un contrato exigible en México ni sustituye el consentimiento continuo. Cualquier persona puede retirar su consentimiento en cualquier momento, aunque haya firmado. Si necesitas asesoría legal, consulta a una persona profesional del derecho.

Modelo 1: acuerdo de escena única

  • Fecha y lugar: ____________
  • Personas que participan: ____________
  • Qué haremos: ____________
  • Qué no haremos (límites duros): ____________
  • Condiciones para lo que depende de algo (amarillos): ____________
  • Salud a considerar (lesiones, medicamentos, alergias, condiciones de circulación o respiración): ____________
  • Palabras de seguridad y señal sin palabras: verde: ______ amarillo: ______ rojo: ______ señal sin palabras: ______
  • Duración aproximada: ____________
  • Cuidado posterior que necesitamos: ____________
  • Revisión al día siguiente: sí / no, por qué medio: ____________
  • Declaración: entendemos que cualquier persona puede detener la escena en cualquier momento y que este acuerdo no reemplaza el consentimiento continuo.
Ventana con cortinas y luz natural
Foto: Nieuw~commonswiki · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Modelo 2: acuerdo de relación D/s

  • Personas y roles: ____________
  • Alcance: áreas en las que aplica el intercambio de poder (por ejemplo, durante las escenas, ciertas rutinas o ciertos temas): ____________
  • Áreas que quedan fuera: ____________
  • Reglas y protocolos acordados: ____________
  • Límites duros que no se negocian: ____________
  • Cómo se pausa o se detiene todo: ____________
  • Cuidado posterior y apoyo: ____________
  • Revisión periódica: cada ______ (por ejemplo, una vez al mes), en un momento tranquilo y sin escena.
  • Cómo se termina el acuerdo: ____________
  • Apoyos externos (personas de confianza o profesionales): ____________
  • Declaración: cada persona mantiene su vida propia, sus amistades y su libertad para renegociar o terminar este acuerdo.

Modelo 3: acuerdo de límites y palabras de seguridad

  • Mis límites duros: ____________
  • Mis límites blandos y en qué condiciones podrían explorarse: ____________
  • Mis desencadenantes (cosas que me afectan emocionalmente y prefiero evitar): ____________
  • Mi palabra de seguridad y mi señal sin palabras: ____________
  • Cómo quiero que me pregunten cómo estoy: ____________
  • Lo que necesito después de una escena: ____________
  • Quién es mi persona de confianza si algo sale mal: ____________

Cómo usarlos

Conversen primero y escriban después. Léanlos juntos antes de cada escena importante y revísenlos cuando algo cambie. Un papel no reemplaza la conversación: es una ayuda para tenerla.

Para saber cómo conversar, revisa Comunicación y Consentimiento y negociación.

Cómo usar estos acuerdos

  1. Léanlo por separado. Cada persona completa su parte antes de juntarse, sin presión.
  2. Conversen cada punto. El papel sirve para ordenar la charla, no para sustituirla.
  3. Escriban con sus propias palabras los límites duros y los condicionados. Mientras más concretos, mejor.
  4. Guarden una copia cada quien y acuerden quién puede ver el documento.
  5. Revisen y actualicen cuando algo cambie: salud, emociones, confianza o la práctica en sí.

Estas plantillas combinan bien con las guías de consentimiento, comunicación y palabras de seguridad.

Qué sí hace un acuerdo y qué no

Sí hace

Ordena la conversación, deja constancia de lo hablado, ayuda a recordar límites y evita malentendidos.

No hace

No es un contrato legal, no obliga a nadie a continuar, no sustituye el consentimiento continuo ni autoriza lo que dañe.

En resumen: un acuerdo es una herramienta de claridad. Siempre se puede decir “no” o “para”, aunque lo escrito diga otra cosa.

Consejos para redactarlos bien

  • Usa frases claras: “no se atarán las manos a la espalda” en lugar de “nada raro”.
  • Distingue entre límites duros (nunca), condicionados (solo si…) y por explorar.
  • Incluye la salud: lesiones, medicamentos, alergias, ansiedad y claustrofobia.
  • Define cómo se cerrará la escena y qué cuidados posteriores necesitan. Mira aftercare.
  • Evita lenguaje que presione (“deberías”, “prometes”).

Cuándo revisar el acuerdo

Revisen el acuerdo antes de cada práctica nueva, después de un incidente o de un bajón emocional, y de forma periódica si tienen una dinámica larga. Un buen acuerdo se mueve con las personas: se afina, se simplifica y se adapta. Si un punto genera tensión, es una señal para conversar, no para forzar. Si hace falta, repasen también dinámicas de poder.

Privacidad de los documentos

Estos documentos contienen información íntima. Guárdalos en un lugar seguro, con contraseña, y evita enviarlos por canales públicos o a personas que no participen. No incluyas nombres completos, direcciones ni datos que te identifiquen si no lo necesitas. Eliminar el documento cuando ya no se use es una práctica sana.

Ejemplos de acuerdos y cómo redactarlos

Un acuerdo claro describe qué se hará, qué no, cuánto durará, cómo se interrumpe y qué cuidados habrá después. Escríbelo en lenguaje sencillo, sin tecnicismos, y evita frases ambiguas como “lo que sea”. Por ejemplo: “Acordamos una escena de treinta minutos con ataduras en muñecas, sin dolor, con palabra de seguridad y aftercare de diez minutos”. Revísalo juntos, agréguenle fecha y guárdenlo en un lugar privado. Recuerden que no es un documento legal y que se puede cambiar en cualquier momento. Su propósito es ordenar la conversación y recordar lo hablado, no obligar a nadie a cumplir lo que ya no desea.

Si lo prefieren, pueden hacerlo verbal y repetirlo antes de cada escena; lo importante es que ambos lo entiendan. Consulta negociar prácticas para ver cómo conducir la conversación.

Revisar y renovar los acuerdos

Los acuerdos no son eternos. Revísalos cuando cambie algo importante: una lesión, un cambio emocional, una nueva práctica o una nueva etapa de la relación. Propón una conversación periódica, por ejemplo cada mes o cada tres meses, para preguntar qué sigue funcionando, qué ya no y qué te gustaría agregar. Cualquiera puede pedir una pausa o un cambio sin justificarse. Esa flexibilidad es lo que mantiene la confianza viva y evita que los acuerdos se conviertan en una carga o un medio de presión.


Preguntas frecuentes

¿Un acuerdo de BDSM tiene validez legal en México?

No. Sirve para ordenar la conversación, pero no es un contrato exigible ni sustituye el consentimiento continuo. Para dudas legales, consulta a una persona profesional del derecho.

¿Puedo retirar mi consentimiento aunque haya firmado?

Sí. Cualquier persona puede detener la práctica en cualquier momento, sin explicar ni justificarse, aunque exista un documento.

¿Es obligatorio escribir un acuerdo?

No. Puede ser solo una conversación. Escribirlo ayuda a recordar y evitar malentendidos, sobre todo al empezar.

¿Cada cuánto debo revisarlo?

Antes de prácticas nuevas, después de incidentes y de forma periódica, por ejemplo una vez al mes si tienen una dinámica continua.

¿Qué debe incluir un buen acuerdo?

Qué se hará y qué no, condiciones, salud, palabras de seguridad, duración, cuidado posterior y forma de revisar.

¿Cómo guardo el documento de forma segura?

En un lugar con contraseña, sin datos identificables y compartido solo con las personas que participan.

¿Sirve para dinámicas de largo plazo?

Sí, siempre que se revise con frecuencia y se acepte que se puede modificar o terminar en cualquier momento.

¿Y si mi pareja no quiere firmar nada?

No lo fuerces. La conversación importa más que el papel. Puedes proponer solo una lista de límites o hablarlo en voz alta.

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